“La bomba que no estalló”, por Rodrigo Murillo
El reciente incidente con drones en un aeropuerto de Leipzig, atribuido por Alemania a Rusia, ha puesto otra vez sobre la mesa las relaciones entre ambos países, incluyendo la mucha sangre que corrió en la Segunda Guerra Mundial. Hasta ahora, la memoria de la invasión nazi le ha servido a Moscú de combustible y ha terminado anestesiando a Berlín, pero ello está cambiando
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